¿Sin distinción no hay distinción?
El domingo pasado se conmemoró el Día Internacional de la Mujer.
Pero, qué tendríamos que recordar, qué festejar. ¿Tendríamos hacer notar que somos diferentes, que somos más fuertes o vulnerables, o qué uno gana más que el otro, que uno cuida hijos y el otro trabaja o que hace ambas cosas?
¿De qué sirve recordar por un sólo día lo que es ser mujer si en todo el mundo continuamos viendo, escuchando violencia no sólo en contra de la mujer sino de hombres, niños y ancianos? ¿De què se trata la equidad de gènero ,el respeto y la tolerancia entre religiones, razas, asì como entre los mismos ciudadanos?
Y, ¿quién es diferente, qué nos hace diferente, la educación, los billetes que cargamos en el bolsillo, los lugares donde comemos, el lugar o país en dónde vivimos, el sexo?
Cuál es la diferencia si todos vamos a terminar de la misma forma, hechos polvo. Ni nuestro dinero, ni nuestra educación, ni absolutamente nada va a detener nuestro final que está más que escrito. Iremos volando, y explorando todo el mundo, tal vez algunas aves nos coman poco a poco y otros nos respiren hasta que ya no quede absolutamente nada de nosotros. Mientras, nos dedicamos a diferenciarnos y creo que el notarlo viene de nuestros padres, de ver al "otro" como diferente cuando comenzamos a ir a la escuela; cuando salimos a las calles, cuando vemos la televisión y eso es algo que aprendemos muy bien y rápido. Todo esto me recuerda a los pensamientos de Edward Said que en diferentes obras plasmó la noción del "otro" como el diferente, el distinto a nosotros, pero que sin embargo no hace al sujeto más débil o más fuerte. Y es que la persona es valorada en función de su desarrollo en la sociedad y en su entorno, eso sí es valor y tal vez ahí es donde la diferencia pueda no existir.
Pero el asunto es lograr una equidad de genero, empezar el desdibujamiento de las diferencias, a través de la conciencia y de saber y conocer cuáles son las cosas que nos diferencian. Sí, esto ya es una dicotomía entre hacer masivo las diferencias para entenderlas y no hacerlo desde asuminirnos como lo que somos. Sin embargo pareciera que estamos en problemas de identidad, qué somos, de dónde somos. El secreto, puedo asegurar, es precisamente saber y asumirnos tal como somos de ahí que las posibles diferencias que puedieran surgir con el "otro" -aunque las guerras y muertes por este tema es histórico- podrían comprenderse y tolararse
10, mar | 4 comentarios gisela_san_juan compártelo Tags: mujer, tolerancia, respeto



4 comentarios
Falta claridad o, quizá coherenia en tus conceptos.
Si nos asumimos en la "gratuidad", tiene mucho sentido lo del Día de la Mujer, la cual como tal y en si misma, es el gran don.
Lo que nos une y al mismo tiempo nos distingue no es lo que cada uno es, llegó a ser o tiene, sino en qué medida desarrollamos las facetas de nuestro propio don, que es por esencia complementario con el del otro.
Y para tí qué significado tiene ese día, para ti qué es o cómo asumes la gratuidad, la diferencia o la igualdad. Un don? y los que no tienen ese don?, qué son o quiénes son, entonces se direfencian de nostros, cómo?
(Perdón por la demora)
La brevedad de mi intervención anterior fue una apuesta a códigos lingüísticos supuestamente compartidos, pero constato que ello no es así, por lo que intentaré explicitar mas los conceptos a fin de clarificarlos.
Como punto de partida, debo decir que mi concepción antropológica responde a una cosmovisión teológica, según la cual el hombre es el centro de la creación y su destinatario, convocado a un plan misterioso y trascendente que se va desenvolviendo a través de la historia.
Esta convocatoria, llamado o destino, no es determinista sino gratuito y libre, y que en consecuencia, abre un amplio espacio para una respuesta igualmente gratuita y libre.
Se trata de una correspondencia o mutua entrega Convocante-Convocado.
Aparece claro que es igual de importante el don (de parte del Convocante) como la aceptación del mismo o respuesta (de parte del Convocado) para cerrar el círculo de Gratuidad.
Este “Encuentro”, en categorías teológicas, no es otra cosa que lo que se denomina Fe.
Pero aún abstrayendo por un momento de esa dimensión trascendente, la cosmovisión y la concepción antropológica que planteo nos hace respirar, en cuanto individuos, de una atmósfera de gratuidad que al mismo tiempo, nos contiene a todos y nos distingue a cada uno.
Como podrás observar, nadie es excluído ni discriminado.
Vale.
entiendo pero no comprendo no dejan muy claro
el concepto del saber y el conocer
una deferencia algoo q en de caracterise uno del otroo
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